Un recorrido por las ruinas de la misión.

Pasamos nuevamente por el Portal Principal de la iglesia y nos detuvimos a observar en detalle la remodelación efectuada en el Portal Este. Todos coincidimos al momento de comentar lo hermosas que se verían las ruinas si el trabajo hecho en ese portal se extendiese a la mayoría de las construcciones del complejo.
En lo que queda de la enorme cantidad de columnas que originalmente sostenían los techos de las galerías de las viviendas, hay una que llama la atención de todos los visitantes: un árbol creció sobre ella y sus raíces la fueron cubriendo lentamente. En la actualidad es posible observarla incrustada en el interior del tronco del árbol. Todo el lugar invita a que la imaginación vuele y se retrotraiga hasta la época en que cientos de aborígenes guaraníes intentaban escapar de la esclavitud y de la muerte buscando refugio en estas misiones que, al fin y al cabo, también constituyeron un modelo de dominación: les imponía a los nativos americanos una religión, una organización económica y nuevas pautas culturales. Pero es importante destacar que este modelo resultaba absolutamente más benigno que otros sistemas impuestos por los conquistadores.
Después de recorrer y observar con detenimiento lo poco que ha quedado de lo que sin lugar a dudas debió haber sido un hermoso y gigantesco poblado en medio de la selva, regresamos a la plaza de armas de la misión y nos acostamos sobre el césped, a la sombra de un viejo cedro misionero. Preparamos el mate y aprovechamos para hacer algunas llamadas desde nuestro teléfono celular.
A las 17:00 hs. dejamos el complejo de ruinas y luego pasamos por el restaurante a retirar nuestras mochilas. Caminamos hasta la parada de ómnibus ubicada en el centro del pueblo con la intención de tomar algún colectivo que nos llevase hasta la ciudad de Posadas.
Si bien habíamos andado muchísimo durante todo el día y el cansancio se notaba en todos nosotros, lo que nuestros rostros reflejaban era cierto aire de tristeza al saber que quedaban muy pocas horas para que el viaje tocase a su fin. Era sábado, y al día siguiente a las 09:00 hs. debíamos tomar, en Posadas, el tren que nos llevaría de regreso a Buenos Aires.

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